La espera a sido jodidamente larga, desesperante, en este tiempo he reído, he aprendido, también he llorado y he sufrido en carne propia la frustración y la impotencia, la desesperación, la duda, la inseguridad de lo que podría ser, la presión de dar la talla, de cumplir con las altas exigencias impuestas por mi a mi persona.
La espera cansa, desgasta y harta, puede hasta hacerte enloquecer pero si le coges la vuelta te hace mas fuerte, te enseña el complejo oficio de la paciencia y el delicado arte de pensar, organizar las ideas y armar el rompecabezas de esta caótica existencia a la que llamamos vida.
Como dijo Escleciastés en la vida hay un momento para todo, para llorar, para reír, para celebrar, para estar de luto, para hablar, para callar...
Yo estoy en el momento de esperar, de esperar a que algo extraño ocurra, de esperar el momento exacto para hacer que las cosas pasen, de esperar esa oportunidad de oro que tanto anhelo, de esperar el momento adecuado para recoger los frutos de mi arduo trabajo que a sido esta espera.






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